Tú marcas el día que estudias cada tema y aquí ves cuándo toca volver a él, justo antes de que se te olvide. Sin decidirlo tú cada día ni llevar las fechas a mano.
Qué consigues: repasar cada tema en el momento justo para que no se te olvide, sin decidir cada día qué tocaba ni llevar las fechas a mano. Llegas al examen con el temario fresco. No promete aprobar: te ayuda a sostener el repaso.
Cómo se usa:
Ejemplo: estudias el Tema 8 hoy y aquí verás que toca repasarlo en 3 días. Si ese día lo llevas bien, el siguiente repaso pasa a unos 10 días; cuando lo dominas, a 3 o 4 semanas. Cada acierto separa los repasos; cada duda los acerca.
En qué se basa: en el repaso espaciado y la curva del olvido de Ebbinghaus —recordamos mejor si repasamos justo antes de olvidar—, con una progresión por niveles al estilo del sistema Leitner.